Hoy iba caminando por la calle como todos los días, con prisas, con mil cosas en la cabeza, con un tanto de preocupaciones y quejándome por el cansancio que ya se presenta diario desde que despierto.
Parecía que todo sería igual que siempre y de repente te encontré…..
Pensaba que te habías ido para siempre, pero no, ahí estabas frente a mi, no sabes la alegría que me dio encontrarte de nuevo y saber que en realidad no habías desaparecido, me dio alegría, paz y tranquilidad el saber que otra vez caminariamos juntas y que de ahora en adelante te veré todos los días justo frente al espejo.
Sabía que seguías aquí, tú quien muchas veces me dijo que sí se podía y logramos muchas cosas juntas, tu que me mirabas y me pedías que no me rindiera, tu que mirabas mientras lloraba, secabas mis lagrimas y luego me impulsabas para seguir caminando, tu que me recordabas una y otra vez las personas y cosas tan maravillosas que me rodean.
Tu que me enseñaste que haciendo las cosas de corazón se disfrutan, tu que me conoces mejor que yo misma ya estas aquí nuevamente.
Sabes ya te extrañaba y me alegra que estés aquí, aunque he de reconocer que también me asusta pues harás que me enfrente a mis miedos y que salga de mi zona de confort que tanto tiempo me llevó construir.
Aun así agradezco hayas regresado a mi lado para no irte jamás, bienvenida a tu hogar, de donde nunca debí permitir que te fueras.
Bienvenida a mi vida de nuevo, si tu, me refiero a ti, a la mujer que nunca debí dejar de ser!